Sección: ideas practicas | Autor: Redacción/facilisimo.com | Leído: 2.036 |Comentado: 0
Su unión es la máxima expresión del contraste. Blanco y negro son los eternos polos opuestos que se han atraído siempre. Su empleo en la decoración es un auténtico clásico, puesto que toda época ha hallado en ellos la mejor excusa para teñir sus diseños, ya fueran éstos recargados o infinitamente puros. El equilibrio entre la luz de uno y la oscuridad del otro ha sido resuelto con maestría por el interiorismo, ya que este juego bicolor ha sido recurso protagonista de muchos proyectos: su atractivo es imperecedero.
¿Qué tiene de especial esta combinación cromática? Su innato encanto la coloca como favorita dentro de las inagotables posibilidades con las que hoy son capaces de vestirse los espacios contemporáneos privados. Unos la emplean como punto de partida para ir dibujando ambientes domésticos refinados, mientras que otros acaban incorporando detalles de ruptura, logrando un resultado sorprendente y alejado de los convencionalismos.
Si bien es cierto que no podemos atribuir a este dúo el origen de un estilo o movimiento artístico, sí que podemos mirar al pasado para encontrarlo en diferentes momentos de esplendor. El interiorista José Campuzano afirma que fue muy recurrente en los años 20 y dentro de las pautas del minimalismo oriental. Un ejemplo tradicional ¿son los suelos de damero que podemos hallar en salones neoclásicos, cocinas rústicas y baños decó?.
Asimismo, corrobora el poder de seducción de esta dualidad reconociendo que por razones socioculturales hemos aprendido a identificar el blanco con la vida, la limpieza, la pureza, la sensibilidad, etc., y el negro con todo lo contrario: la oscuridad, la suciedad, la muerte, etc., añadiendo que adora jugar con estas sensaciones y conseguir romper con lo aprendido, logrando que el blanco sea misterioso y el negro optimista.
Sin embargo, hay que ser cauteloso. El experto advierte que la armonía no es patrimonio absoluto del color: si la arquitectura no está equilibrada y los elementos decorativos no encajan en un espacio, da igual el color que tengan. Así, a la hora de conjugar con éxito todos los componentes del espacio, la iluminación juega un papel fundamental.
El blanco es el resultado de la superposición de todos los colores, mientras que el negro es la ausencia total de luz, ya que la absorbe por completo. Estos aspectos, más físicos que decorativos, deben tenerse muy en cuenta puesto que, queriendo vaciar de penumbra un rincón sombrío, podemos chocar con el efecto multiplicador del blanco.
Actuar con mesura es fundamental para lograr ambientes armónicos que no produzcan tensión ni resulten discordantes porque un blanco mal iluminado puede ser chirriante, y si no sabemos iluminar el negro... sencillamente desaparece. La clave está en la luz indirecta y cálida, según el especialista. Las pantallas negras opacas como, por ejemplo, las de piel de potro, nos permiten crear ambientes relajados y evitan deslumbrar, aconseja.

Campuzano te da algunas ideas: hay una pieza que utilizo muchísimo en mis proyectos de salones: el sofá Chester de piel blanca. Otros elementos usuales son las lámparas de cristal negro o las alfombras de cebra. Pantallas de piel de potro, cojines de pelo blanco, alfombras de vacuno en damero blanco y negro, butacas de madera de wengué tapizadas en chinchilla blanca.... A la hora de poner la mesa en el salón, no dudes en sorprender a tus invitados con menaje en estos dos colores.

Respecto al dormitorio, Campuzano te anima a desterrar el imperio del roble: que si la gente se atreviese a lijar tarimas y parqués, puertas y ventanas, armarios empotrados y demás elementos de carpintería, y los lacaran, decaparan o tiñeran en blanco o en negro se quedarían sorprendidos de los resultados. En cuanto a ropa de cama, busca a nuestros colores protagonistas en la textura de damascos y sedas salvajes, tejidos livianos y exclusivos muy seductores.

Cualquier habitación recibirá con gusto a esta pareja bien avenida, siempre y cuando seamos fieles a la coherencia y respetemos los diseños. Campuzano no deja lugar a dudas, aventurándose incluso con las alcobas infantiles: imagina qué bonita sería una gran librería lacada en negro mate llena de osos de peluche blancos. Es cuestión de atreverse y romper con los estereotipos y tabúes a la hora de decorar. El blanco y negro puede ser tan acogedor como los tonos tierra o tan infantil como el rosa y el azulito. Los límites sólo los impone tu particular punto medio entre la prudencia y el descaro.
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