Sección: ideas practicas | Autor: Esther Ruiz | Leído: 875 |Comentado: 0
El suelo es uno de los componentes fundamentales de la decoración del hogar. La variedad con la que se pueden vestir las viviendas es muy amplia: desde la madera hasta la cerámica, pasando por el corcho. Cada modalidad crea un ambiente distinto en la casa y, por eso, es muy importante elegir bien. Esta es una pequeña guía con algunas de las posibilidades que ofrece el mercado.

Una vez que se ha tenido en cuenta la capacidad de resistencia, es importante tener presente dónde se va a colocar, para así poder decidir el color más adecuado, la calidad de las baldosas o si se opta por colocar un suelo más resistente a climas complicados. Por ejemplo, no se debe instalar una misma cerámica en el salón que en la cocina, ya que los cambios de temperatura , la humedad o el agua pueden estropear el suelo. Hay que contemplar la porosidad, la absorción del agua y la resistencia a las heladas antes de por un tipo de cerámica concreta.

Para la terraza son muy comunes los pavimentos extrusionados. Este tipo de suelo cerámico aguanta las heladas, lluvias, nieve y granizo, gracias a su mayor resistencia y a que tiene un mayor grosor. Suelen tener tonos muy acordes con los exteriores como colores marrones u ocres, que consiguen dar a terrazas, patios y porches un aspecto rústico y acogedor.

El gres porcelánico es una nueva variedad de este tipo de suelo que se distingue del gres tradicional en que no está compuesto de dos materiales (pasta y esmalte), sino que sólo tiene un material, natural o pulido, que es más resistente a la abrasión y al rayado. En este caso, el precio alcanza aproximadamente los veinte euros por metro cuadrado.

El parquet es el suelo de madera por excelencia. Está formado por láminas de madera que hay que pegar directamente al cemento del suelo (bien nivelado) con cola de carpintero. La dificultad en su instalación hace que el parquet esté dejando de ser utilizado: necesita que la casa esté completamente vacía para alisar el pavimento, pegar las tablillas y barnizarlo. Además, el fuerte olor del barniz hace que sea nocivo recién aplicado a la madera, así que hay que pasar unos días fuera de la vivienda.
El parquet, como el resto de los suelos de madera, requiere cuidados especiales. Si el suelo tiene que aguantar mucho trasiego habrá que lijarlo y barnizarlo cada cinco años. Todo depende de lo perjudicado que esté, ya que hay hogares que con un lijado cada ocho años tienen suficiente.
Imágenes: Facilisimo.com y Venatto
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