Sección: salones | Autor: Alicia Aragón | Leído: 2.577 |Comentado: 0
Aunque el vanguardismo no nació como una corriente estética, sí que podemos hallar en el diseño de determinadas piezas de mobiliario rasgos que encajan con la visión de ruptura que promovió esta corriente. En primer lugar, el origen del término está en las palabras francesas avant-garde, un concepto del lenguaje militar que hace alusión a la parte más adelantada del ejército. De este modo, por vanguardia se designaría todo aquello que está por delante de las tendencias, lo último de lo último, lo más innovador, lo recién creado.
Por otro lado, la vanguardia sirve como calificativo a toda manifestación que nace con la intención de romper moldes. En este sentido, las expresiones que surgieron en el seno de la literatura, la música, la pintura o la arquitectura y que quedaron enmarcadas en este contexto se enfrentaron con furia a los convencionalismos, presentando obras insólitas, con formas y contenidos nunca antes imaginados, desligados por completo de la rutina creativa que imperaba en las mentes europeas de las primeras décadas del siglo XX.

En el mundo de la decoración, el vanguardismo intenta luchar contra lo antiguo, contra lo naturalista, contra todo lo que se relacione con el arte burgués. Por eso, las primeras reacciones de esta tendencia están repletas de actos y gestos de impacto social, como expresión de un profundo rechazo a la cultura burguesa. Los muebles de aquellos años son, actualmente, clásicos que no dejan de reeditarse. De este modo, las viviendas denominadas 'vanguardistas' están dominadas por una arquitectura marcadamente urbana con toques asimétricos y por un interiorismo poco recargado pero con elementos que buscan el choque visual.

Los materiales artificiales son fruto de esta sociedad que lucha por acabar con lo establecido, por lo que serán bien recibidos dentro de estos ambientes textiles sintéticos amparados en fibras de última generación. Sírvete de una alfombra de pelo largo o con un rizo que se salga de lo normal. Si quieres algo estampado, olvídate de esos tapices recargados de dibujos o con estampas palaciegas o de caza rematadas con flecos: es mejor que apuestes por una cenefa geométrica bordeando esta pieza textil o cualquier otro motivo de inspiración contemporánea.

Una tendencia muy en boga apuesta por resaltar la presencia de los cerramientos en el interiorismo, ya sean de aluminio, PVC o madera, y vestirlos con un gran invento: el screen. El imperio del metal vive su esplendor en estos momentos, por lo que deberás hacerle un hueco. Lo mejor es que el acero forme parte de los muebles, siendo obligatoria su presencia en los tiradores y en las patas de sillas y mesas. Para el suelo, los pavimentos de resinas compactadas son un sustituto económico a las maderas naturales. En cuanto a la iluminación, déjate seducir por la idea de hacer convivir los focos empotrados y alguna lámpara de líneas actuales.

En las habitaciones dedicadas al descanso puedes crear juegos de luces, bien con lámparas o bien aprovechando las ventanas, que ayudan a matizar los colores de las tapicerías o cortinas que las visten. Los dormitorios bajan sus camas, que apuestan por una estructura que a veces contiene las dos mesillas y que camina a ras de suelo. Los armarios ya no son muebles aislados, sino que sus puertas correderas van de pared a pared. Utilizando los complementos adecuados y los tonos apropiados conseguirás ambientes elegantes, equilibrados y plenamente vanguardistas.
Etiquetas: dormitorios, modernas, salones, vanguardistas
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