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Un gancho de derecha...

Sí, no es que nos vaya mucho la violencia del boxeo, la verdad, ni mucho ni poco... Pero viene a colación por el estado de ánimo que una de nosotras ha sobrellevado este fin de semana. El viernes tuvo una mala experiencia; recibió un ataque, verbal, infundado, cruel e injusto que le llevó a una desazón, quizás acrecentada por el cansancio de llevar sobre los hombros una pesada carga que ahora no viene al caso contar. Y es que la impotencia de no verse escuchada por la parte atacante, le recuerda, ahora, que ese gancho de derecha debía haber sido devuelto y le hubiera servido para desfogar la ira que iba "in crescendo" a la par del dolor en el alma. Pero ¿para qué? En otro momento hubiéramos dicho... "qué tontería, que piense lo que quiera", refiriéndose al "agresor". Pero esta vez, y dadas las circunstancias, las consecuencias fueron más devastadoras, anímicamente hablando, de lo que realmente suponía la embestida. El gancho recibido vino, al rato, seguido por una disculpa que sonó poco convincente, pero que agradeció la mitad de Retro y con encanto. Ninguna de las dos es rencorosa, y sí bastante sensibles. Por eso proferimos el ganchillo al gancho, sobre todo si estas labores se sitúan en vertical..., como nos mantenemos nosotras al recibir un "buen" gancho.





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Empezamos la semana con otro ánimo, que lo pasado, pasado está. ¿No creéis?

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