Como me gustan los fines de semana slow (donde habrán quedado) esos en los que te quedas remoloneando, en los que no tienes reloj ni despertador, y en los que como no podría acabar, te ves desayunando en la cama, disfrutando de la luz (ya casi primaveral) y planeando como disfrutar del día.
En los últimos meses, (creo que desde la luna de miel) no he podido disfrutar de ese momento. El trabajo, las tareas del hogar, los compromisos, hacen que el fin de semana, pues lo tenga de todo menos tranquilo, y sin ese momento de ¿Que voy a hacer hoy?
Para cuando llegue, para cuando me sorprendan… me inspiro en despertares y desayunos llenos de primavera.
Disfruta de tu momento de relax, paraliza los relojes y descubre la luz planeando el mejor plan para el fin de semana. Comienza el día… desayunando en la cama.
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