A la hora de elegir, no solo has de guiarte por el estilo decorativo, sino también tener en cuenta la calidad de los materiales. Así conseguirás puertas que añadan un valor estético a tu casa, pero también funcionales y duraderas.
Qué hay que tener en cuenta: cambia las puertas de interior y acierta
Además del material del que esté fabricada la puerta, atenderemos a otros aspectos como la estructura, los herrajes que lleva (han de ser de calidad), la garantía del fabricante, etc.
Materiales de calidad
Es importante elegir modelos que cuenten con una estructura maciza de aglomerado de madera, y dejar a un lado las puertas huecas, que llevan en su interior cartón de celdillas. Además, asegúrate de que el material del exterior, que suele ser MDF, tiene una calidad aceptable. En el caso de que se trate de chapa de madera natural, lo más conveniente es que tenga un grosor de unos 0.7 mm.Por otro lado, tanto si la puerta va lacada como si va barnizada, es importante que estos acabados cumplan ciertas garantías de calidad y seguridad.
En cuanto a los herrajes (bisagras, mecanismos de apertura, picaportes, etc.) trata de asegurarte de que son resistentes y duraderos.
Cuestión de diseño
La clave está en conseguir que tus puertas se adapten al estilo imperante en la decoración de tu casa. Si amas la sencillez, los espacios modernos y las líneas rectas, lo normal es que elijas una puerta cuyo estilo esté acorde a esas pautas decorativas. Por el contrario, si eres más clásico a la hora de decorar te vendrá de maravilla un modelo de puerta acorde. La nota positiva es que tienes un amplio repertorio para elegir.
En blanco, con efecto madera
Sin embargo, también hay quien prefiere poner las puertas de interior de color madera, y existen muchas alternativas para elegir. Además de aportar belleza y calidez a la casa, la madera es resistente y fácil de mantener en perfecto estado.
¿Y si las pintas en lugar de cambiarlas?
Lo importante si te decides a pintar las puertas de interior es optar por pinturas o esmaltes de calidad, resistentes y con buena adeherencia. No solo el resultado será infinitamente mejor, sino que también te durará más en el tiempo.
El proceso de trabajo es sencillo. Comienza por buscar el lugar adecuado para pintar las puertas, al aire libre (si el tiempo lo permite) o con buena ventilación, y hazte con dos caballetes para colocar la puerta en horizontal.
Trabaja con brocha (si la puerta tiene muchos recovecos), rodillo (si es lisa), o incluso con una pistola de pintura (si sabes manejarla, lo que es bastante fácil) y aplica tres capas finas de pintura, dejando secar y lijando entre capa y capa.
Al pintar no cargues demasiado la herramienta con pintura; es mejor que vayas añadiéndola poco a poco. Una vez hayas terminado, no estará de más que apliques un barniz incoloro y mate para proteger el resultado.