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Cómo convertir una sala oscura y pequeña en un lugar luminoso y agradable


A menudo nos surgen dudas en torno a la decoración de nuestro hogar. No siempre logramos plasmar los 'grandes planes' que teníamos para nuestra casa cuando la compramos , alquilamos o, sencillamente, cuando empezamos a vivir en ella. El peso de la rutina, los quehaceres cotidianos y, en ocasiones, la falta de presupuesto, hacen que tengamos todavía en nuestro hogar alguna sala o espacio que nunca nos ha gustado del todo. Lo más probable es que esa sala sea algo pequeña, con una forma complicada para decorar o, quizá, especialmente oscura. A veces se dan las tres circunstancias a la vez y realmente no sabemos por dónde empezar. Hoy queremos dedicar este episodio precisamente a estos casos, a las salas más oscuras de la casa que también merecen ser reformadas y decoradas para tener su segunda oportunidad decorativa. ¿Os venís?

El color de las paredes
Hubo una época en la que estuvo de moda tener las paredes en tonos muy fuertes o pintar cada pared de un color diferente. Esta idea era alegre y juvenil pero es cierto que suponía un riesgo estilístico: ¿qué ocurre cuando deja de estar a la moda? Y, sobre todo, ¿nos dimos cuenta a la hora de pintarlas que los tonos vivos y fuertes 'se comían el espacio'?  Para evitar estos dos handicaps es mucho más factible ir a lo seguro, es decir, tomar el color blanco como referencia. Si no eres muy amiga de los espacios con paredes en blanco nuclear, entonces recorre la gama de beige y tonos nude, lo más claritos posible, pues ya sabes que cuanto más claros sean los tonos que usemos, mayor sensación de amplitud y luminosidad estaremos otorgando a la habitación.

Utiliza pintura adecuada al tipo de pared que tengas y no dudes en lanzarte a hacerlo tú misma. Pintar es una actividad muy estimulante y creativa a la par que terapéutica. La idea de que  formaste parte del proceso de cambio de la sala te hará sentir realizada. ¡No lo dudes! Si, además, te puedes permitir elegir un nuevo suelo porque vais a hacer reforma en la casa, no dudes en optar por uno clarito o incluso madera blanca.  Fijaos, en cualquier caso, cómo en las siguientes fotografías, gracias a las paredes blancas, se consigue dotar de amplitud a las habitaciones. En la última de ellas, se muestra cómo no hace falta recurrir al blanco nuclear, el gris muy clarito puede conseguir el mismo efecto.










¿No hay ventana? ¡No pasa nada! Conseguimos más luz por otros cauces

Es una de las demandas más típicas cuando nos mudamos a una casa en la que faltan ventanas y focos de luz natural. La luz artificial o los espacios pequeños oscuros no dan el mismo resultado decorativamente hablando, por lo que toca 'estrujarse la cabeza' pensando en qué soluciones podemos aplicar a este déficit de luz. Lo primero que debemos hacer es comprobar la luz artificial de la sala en cuestión.

A menudo hay luces absolutamente obsoletas y con un tono pobre y triste que no ayudan nada a que la sala invite al relax o al sosiego. Cambia rápidamente las antiguas bombillas o lámparas por unos focos de bajo consumo más actuales y cuya luz sea lo más parecida posible a la natural. Afortunadamente hoy no es difícil dar con ellos y además no son especialmente costosos económicamente hablando.

Textiles y sofás, más importantes de lo que creemos

Pasado este trance, toca revisar los textiles de la habitación. Deshazte de las cortinas rígidas, oscuras o de materiales estampados que no favorezcan en nada el objetivo que pretendemos conseguir. En cambio, opta por estores finitos de color blanco, gris clarito o nude, o bien por cortinas livianas, que dejen pasar la luz de nuestra diminuta ventana, terraza o patio interior. Si, en cambio, no disponemos de ventana en esta habitación, la preocupación no será la cortina y tocará centrarnos en las alfombras, cojines o fundas de sofá.

Si la sala estaba presidida por un gran sofá que ocupaba todo el protagonismo, piensa: ¿te compensa seguir manteniéndolo en ese lugar? A lo mejor puedes sustituirlo por un tresillo o por un sofá más funcional y pequeño pero sin renunciar al diseño. Por supuesto, aquí el color vuelve a ser prioritario: si optamos por tonos claritos o por el color blanco, siempre será mejor. Si te preocupa que los niños lo manchen, utiliza una funda del mismo tono del sofá y cúbrelo de manera informal con ella. Si en la sala es habitual que haya niños, se entenderá que este textil se utilice con el propósito de no ensuciar. Si no tenemos la excusa de los peques, ¿quién sabe si eres especialmente friolera y deseas taparte con una mantita o colcha, incluso cuando es verano? ¡Todo depende de tener un poco de 'vista' a la hora de decorar!

A continuación, imágenes de salas de estar pequeñas con sofás en tonos claritos, para que os hagáis una idea de lo que queremos transmitir:









Decoración: Menos es más

Lamentablemente no podemos permitirnos decorar la sala como si fuese un espacio muy grande, y tampoco dar rienda suelta a nuestra imaginación llenando cada espacio libre con elementos decorativos que nos encanten. La realidad es que, si deseamos que parezca más grande y luminosa, deberemos renunciar a una sobre carga de ellos. En cambio, optaremos por una decoración de diseño funcional y minimalista. Muebles, textiles, elementos decorativos como marcos, jarrones, lámparas... hasta los cuadros deberían ser lo más sencillos y concordantes entre sí que se pueda. Recuerda que mezclar demasiados colores o estilos va en detrimento de la sensación de espacio y luminosidad que buscamos.

Os mostramos algunas salas de estar decoradas bajo estos preceptos. Como veis, en todas ellas se ha conseguido que haya un hilo conductor en cuanto a color, tonos y texturas. No hay nada discordante y el empleo de la luz y del espacio es bastante razonable. Lógicamente, si existe una ventana en la sala, por pequeña que sea, siempre conseguiremos un efecto más luminoso y natural.










Otros trucos 'exprés' que pueden ayudarte

- Inicia el cambio o reforma de la sala cuando estés de buen humor y tengas el tiempo suficiente para hacerlo sin obstáculos o interrupciones. Un fin de semana de primavera es perfecto.

- En ocasiones, es muy eficaz describir previamente cómo nos gustaría que quedase el espacio a transformar, por ejemplo, dibujándolo. Toma papel y lápiz y dibuja la nueva distribución de tu salón o sala de estar.

-¿Y si pides consejo o al menos buscas inspiración? No tiene por qué significar acudir a un experto en decoración cuyos servicios supongan un coste adicional a todo el proceso: busca ideas en blogs, libros, revistas, en Instagram, en Pinterest... Hoy en día no tenemos excusa, ¡Internet nos lo pone fácil y, además, es gratis!

-Plasma en el cambio 'un trozo de ti'. Está comprobado que para que una casa sea lo más encantadora posible tiene mucho que ver que transmita la personalidad de sus anfitriones. No dudes en contar a tus invitados quiénes sois a través de los colores, texturas, muebles e, incluso, fragancias de vuestro hogar.

¡Os vemos en el próximo capítulo!

Más información: Vivienda Saludable

 
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