No sé si os preguntáis por qué tanta granja en este blog y por qué soy tan fan de las casas rehabilitadas, sencillamente creo que lo que transmiten este tipo de viviendas, difícilmente lo consiguen las de nueva construcción o las urbanas. Tienen alma e historia.
Esta se convirtió en la casa de Marie y Eric tras años de búsqueda, está en Skåne (al sur de Suecia). Estaba en muy mal estado, el edificio original data de 1926, por lo que la renovación tuvo que ser completa, eso sí, se conservaron todos los elementos originales que se pudieron rescatar.
Nada más entrar, nos encontramos la escultura de un caballo. Cuando he visto la foto, he pensado que ya había publicado esta casa, pero no, lo que sí había visto era la imagen. Los recibidores de las casas son la presentación de quienes allí viven y este caballo en concreto, está definiendo a sus propietarios, por un lado, el amor de ella por los caballos y su sueño de tener algún día uno de estos cuadrúpedos y por otro lado, el gusto de Eric por el arte y la escultura. Vemos también cómo las paredes se han encalado, al igual que en el resto de la casa y en el suelo, se han utilizado ladrillos reciclados.
En el piso inferior además del recibidor, encontramos dos salones, cocina, lavadero y baño. En todos los espacios encontramos soluciones prácticas y decorativas, realizadas con elementos reciclados que ya se encontraban en la vivienda. Por ejemplo, en la sala de estar se construyó un banco con tablones, las patas se le encargaron a un herrero local. Este elemento, además de servir para almacenar, de manera puntual se puede usar como asiento cuando hay muchas visitas. Otro truco de esta vivienda, es no tener todos los objetos decorativos fijados a la pared (como los cuadros), con el fin de poder cambiar la decoración de vez en cuando.
Sin duda la cocina, es una de mis zonas favoritas. Tiene forma en L por lo que hay una parte cerrada y otra que se abre al comedor. Hay varias cosas que me vuelven loca. Una, el que se haya utilizado una gran mesa de comedor de corte antiguo para hacer las veces de isla, o como soporte de trabajo. Otra, la gran vitrina negra en contraste, que queda a sus espaldas, donde exponer bien cristalería, vajilla o cualquier otro elemento decorativo (diría que incluso libros quedarían bien). El suelo, son piezas de baldosa hidráulica marroquí que le dan el toque de color al conjunto. Y por último, creando el rollo vintage, el congelador y la nevera de Smeg. ¿No os parece una cocina de lo más potente?
Tras el comedor, encontramos una sencilla sala de estar con chimenea hecha de ladrillos reciclados. Dos grandes butacones y tras ellos, otro mueble que sirve de almacenaje, asiento y pequeño mirador. Enfrente, la escalera de hierro que sube a la planta superior.
Allí el dormitorio principal con baño, zona de estudio e incluso una habitación infantil por si vienen los nietos de visita. Desde el dormitorio principal no sólo se pueden ver los extensos campos, sino que también al final, se vislumbra el mar y por la noche, desde la cama, las luces de los barcos encendidas.
En el dormitorio infantil, la cama de hierro francesa se adquirió en una subasta, al igual que el caballo de madera. Se utilizó una antigua vitrina y para darle un aire infantil, se pintó de rosa palo. El armario grande gris, fue un hallazgo en un garaje. Como veis, las segundas oportunidades, siempre fueron buenas.
Marie y Eric no necesitaron ayuda de ningún interiorista para llegar hasta aquí, simplemente tenían claro lo que querían, a ambos les gustaba el estilo rústico, reciclar y conservar la historia, planificar y estructurar la rehabilitación y por el resultado, yo diría que les ha quedado de sobresaliente. ¿Qué opináis?
Imágenes: Hus&Hem