Peldaño decorativo...

¿Os hemos contado alguna vez que tenemos un poquito de claustrofobia? Una más que otra, desde luego, pero hay algo que ambas tratamos de evitar a toda costa, y son lo ascensores; tan solo accedemos a usarlos, acompañadas, y por una causa casi de fuerza mayor. El último mueble que tuvimos que recoger de un sexto piso fue todo un desafío... Desafió que al final solucionamos pidiéndole a un electricista que andaba arreglando algo en la planta, nos hiciera el favor de bajar el escritorio por el montacargas. Otras veces, que también se ha dado el caso, mesillas, sillas, espejos... viajan solos y a sus anchas en elevadores, tras pulsar nosotras, desde fuera, el piso correspondiente. Os imaginareis que, en todos estos casos, las "mendas lerendas" vamos subiendo o bajando escaleras a velocidad de vértigo, para llegar al destino a la vez que el buen samaritano o el mobiliario en cuestión... Total, que de peldaños sabemos un rato pero, bienvenidos sean, si son por cuestiones decorativas...





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Contadnos, ¿tenéis algún temor o limitación de este tipo?

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