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Una casa con corazón

Amor a primera vista

La llegada de Piratasdeikea al foro de Decoración de Facilisimo.com supuso una auténtica revelación. El estilo decorativo que Marta aplicó a su casa era tan singular que fueron muchas las foreras que quedaron prendadas de su inimitable criterio estético. La propietaria de esta vivienda de 106 m² situada en Colmenar Viejo es una fanática del diseño, la costumización y el 'hazlo tú mismo'. Por eso, a la hora de definir el hogar en el que convive junto con su marido, su hijo y sus dos gatos, alude al eclecticismo como fórmula de bienestar: "lo primero que hice fue comprar muebles muy cómodos y prácticos. Es una casa para vivir más que para mirar".

 

El catálogo de objetos dispares que hallamos en casa de Marta ha logrado levantar un nuevo modelo de museo de lo cotidiano. Piezas de herencia con un alto valor sentimental comparten espacio con muebles recogidos de la calle. Ella ha dotado de alma a todos los fragmentos que componen el lugar en el que habita, puesto que sus creativas manos han sido las responsables de gran parte del mobiliario. Detenerse a observar una fotografía, un cuadro o cualquier detalle significa estar dispuesto a escuchar una historia sobre su infancia, el lugar donde creció o sus más sinceras inclinaciones y apegos.

 

El pasado entre fogones de Marta sale a relucir nada más atravesar el umbral de su casa: "en una pared tengo una colección de cartas de restaurantes y menús que he ido recopilando a lo largo de los años". Para ganar amplitud visual, se prescindió de un tabique en esta zona. Gracias a esta pequeña obra, entre la entrada y el salón no hay fisuras, otorgando al conjunto una mayor continuidad.

El pasillo es una exposición de recuerdos y vivencias. Acompañando a los retratos de familia y al surtido de collares, surgen varias láminas de Chillida, que hacen que esta donostierra se sienta más cerca de su ciudad natal. Si levantamos la vista, veremos la estupenda videoteca que discurre por todo el perímetro: "al estar rematada con una moldura, queda muy integrada en el pasillo y no pesa visualmente.

La falsa chimenea es un homenaje a la que presidía el salón de la casa en la que vivió cuando era niña: "me dejó un gran recuerdo y siempre soñé con tener una chimenea en mi casa. No me ha sido posible, por eso construí el cubrerradiador imitándolas". La moldura que lo remata perteneció a su suegro, mientras que el reloj era propiedad de su abuela, "y una vez restaurado me sigue dando la hora a mí".

Debido a su afición por los complementos con solera, Marta tiene en uno de los rincones del salón una máquina de coser que transformó en lámpara: "me alumbra en la intimidad de la noche y hace un efecto muy bonito, ya que la luz hace resaltar el objeto". En uno de los estantes fue acumulando involuntariamente elementos marítimos, y es que su subconsciente le lleva a rendir culto al mar que tanto añora.

El salón no podría ser más acogedor. En el área de tertulia, dos sofás de Ikea cambian el color de sus fundas al ritmo de las estaciones: "blancos para dar frescor en verano, azul y blanco en primavera y, a finales del otoño, combino el blanco con el rojo para aportar calidez al invierno". El comedor restaba fluidez al espacio, así que se optó por una solución desmontable que duerme bajo el sofá esperando visita.

Haciendo suyo el lema ‘quién la sigue la consigue‘, Marta confiesa que el chaise longue de Indonesia situado en una de las esquinas tardó cuatro años en formar parte de su hogar: "lo hallé en Raffles Style, en San Sebastián de los Reyes". La pared cuenta con dos espejos que pertenecieron a su familia. "Para decorar prefiero recuerdos personales antes que cuadros que no tengan que ver conmigo", admite.

La estantería de DM fue encargada a un carpintero, pero ella se encargó de pintarla y montarla. "Tuve que pelear con él porque decía que los estantes estaban muy separados entre sí, pero es así como los quería para que el conjunto fuera armónico y no diera sensación de abigarramiento", comenta Marta, dejando patente su determinación. Las butacas de herencia fueron tapizadas por ella misma.

En la casa de una amante del café que se sienta realmente orgullosa de serlo, no puede faltar una buena cafetera. La propietaria de esta vivienda no dudó un segundo en dedicar un auténtico altar a una de sus bebidas favoritas. Hay dos momentos del día en los que esta amiga del foro disfruta especialmente de su Minimoka: durante el capuchino del desayuno y cuando se toma un excelente expreso.

La pasión por la gastronomía late con fuerza dentro de Marta, por eso le gusta que su cocina esté "organizada y bien equipada". Opuesta diametralmente al minimalismo, los utensilios llenan las paredes y cuelgan del techo para poder acceder a ellos cómodamente. "El colgador de cacharros me resulta muy práctico, ya que no tengo más que estirar el brazo y tengo todo lo que necesito para cocinar".

"Para hacer el office y ganar espacio para el almacenaje, diseñé un banco que funciona de despensa y de asiento simultáneamente", comenta esta forera, apuntando el acertado fichaje de las sillas: "son el modelo que usaba Ikea hace 9 años en su restaurante. Me pareció muy sólido y no me equivoqué; aguantan un tornado". En la terraza, cultiva plantas aromáticas con las que sus platos ganan en sabor.

El romanticismo se interpreta de un modo muy personal dentro del dormitorio principal, inundándolo por completo. El magnífico dosel es fruto de combinar unas barras de cortina y una tela de algodón. Tal y como manifiesta su artífice, esta estructura "da a la habitación un ambiente de recogimiento". El cabecero es parte de un biombo indio de Becara, mientras que la ropa de cama es de Zara Home.

El vestidor es una sala de la casa en la que la forera conocida como Piratasdeikea buscaba el confort absoluto, por eso la concibió como un probador: "quería que fuera muy cómodo para podernos vestir o probar la ropa teniendo donde dejarla mientras tanto". El objetivo se cumplió gracias a la distribución de varios colgadores y un estante sombrerero. Todo en esta estancia está a la vista y a mano.

La colcha de patchwork que completa el lecho es un trabajo de costura de la tía de Marta. En cuanto a la lámpara de techo con forma de estrella marroquí, fue una adquisición del mercadillo de Puerto Banús. Otra de las joyas de la alcoba es el armario chino blanco, comprado en El Globo Muebles. "Tarde varios años en encontrarlo, puesto que debía tener unas medidas concretas", declara.

"En una de las paredes construí un armario empotrado, ya que descubrí un hueco tras la pared y decidí sacarle partido". Así fue como esta forera logró sacar un armario de la nada. El módulo ubicado bajo la ventana, que tapa el radiador y sirve de librería, es otra de las incontables muestras de la destreza con la que Marta asume los retos relativos al bricolaje. Frente a la cama, hallamos dos bonitos espejos.

El baño ubicado en el pasillo mudó su revestimiento durante la reforma. "El suelo era un desastre, por eso pusimos el porcelánico de Roca ‘Cadi negro‘, con el que estoy encantada". Las fotos que adornan las paredes rompen los mitos de la decoración, llevando lo cotidiano a una estancia tan aséptica como ésta. En el aseo, destaca el mueble bajo lavabo, que fue ornamentado con trozos de cristal roto.

El estudio es la habitación polivalente por excelencia. Entre sus cuatro paredes conviven las funciones de cuarto de invitados, para la placha, despacho, taller de costura y almacén. "Como soy una gran aficionada al bricolaje, he ido acumulando muchas herramientas y todas se guardan aquí". Para resolver el problema del almacenamiento, se optó por colocar unos armarios de cocina suspendidos de Ikea.

La mesa surge de la fusión de un sobre de mármol rosa y un pie de máquina de coser. Junto a la sinfonía floral vemos una de sus piezas favoritas: "un remate de arcilla de los que se usan en los tejados de las casas chinas". Otro capricho es el aplique de terracota de Unopiù. Las palabras con las que describe Marta su hogar demuestran la felicidad de vivir en un entorno en el que se ha volcado el corazón al 100%.

Tener dos terrazas, una de 4 m² y otra de 12 m², es un privilegio. La más pequeña se cubrió con losetas de teca, rellenando las juntas con marmolina blanca. La grande es un desahogo en verano: "desayunar aquí es un lujo y por la noche ver las estrellas no tiene precio", comenta Marta. El mobiliario de esta terraza se compone de un banco de teca de estilo inglés, una tumbona y un conjunto de macetas.

Agradecimientos a Marta Miranda, lectora de Estiloyhogar.com

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