Su secreto es saber combinar un color, predominantemente el blanco y sus diferentes tonalidades, con mucho arte y estilo. Nada fácil por otro lado.
Este tipo de decoración monocromática es ideal para darle protagonismo a otras piezas de la decoración como por ejemplo la mesa de centro de la sala, una lámpara o un cuadro. Así mismo permite crear juegos de contrastes de texturas muy interesantes.
Y cómo muestra un botón...¡Qué La Musa os inspire!
¡Saludos LaMusaManíacos!
vía: Alexander van Berge