El mundo va a la deriva y a mí este mundo loco me duele. No quiero resultar pretenciosa, ni dueña de la sensibilidad universal, estoy segura de que a vosotrxs en mayor o menor medida también os pasa, solo que yo, soy muy de contar mi vida… ¿¡Cómo no sentir dolor observando lo que nos rodea!? Pero no os sintáis mal, ¡el problema es de quién no llora! del que tiene callo del horror, nosotrxs estamos bien (jodidxs pero conscientes).
Así que… Sí: Lloro y decoro casas a partes iguales y a veces me queda tiempo para hacer lo que más me gusta, que es sentarme con mis amigxs y hablar de amores y folleteo.
En estos meses sin hablaros, he hecho muchas cosas que me hacen sentir importante, la mejor ha sido convertirme en tía de una mini persona que mola mucho. También he ido a todos los museos de Madrid y he hecho el esfuerzo de mover el culo para asistir a cada actividad cultural que he podido. Y por último y no menos importante, he decidido que quiero ser modelo de talla y edad distintas (esta idea la desarrollaré en otro post, hasta entonces podéis descojonaros a gusto).
Durante estos meses pensaba en el blog con culpa, culpa por no sacar fuerza para escribir sobre monerías y culpa por no poder escribir como esas blogueras a las que sigo. Cuando quieres ser una de ellas, con miles de seguidores, dos hijos preciosos y un trabajo creativo y hablar de cosas cuquis y además ser muy humana y tener una historia de superación, pero resulta que eres cruda y borde, y aprovechas fatal tu tiempo, y si emprendes te tuerces, y no tienes hijos y dudas de tus capacidades para criarlos, tienes que resignarte, quererte y recordar que ser tú, es la única opción que tienes para bloguear, y para caminar en el mundo en general.
Así que welcome back a vuestra casa blogueril, seguiremos hablando de decoración, viendo espacios inspiradores pero también hablando de otros temas. Porque la vida está llena de cosas que pasan que merecen ser comentadas, porque me gusta hablar de amores y de viajes y meterme en jardines de politiqueo, y porque en el universo Mrs. Shabby caben muchas historias, pero sobre todo, cabes tú.
¡Te espero!
Mrs. Shabby
y ahora… ¡SI ME QUERÉIS, SEGUIDME!