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Claves para elegir el mueble más importante de la casa: el sofá

Como en casa no se está en ningún lado, eso es algo innegable. Cuando pasamos mucho tiempo fuera de nuestro hogar, aunque sea por vacaciones, anhelamos esa sensación de paz y de intimidad que solo nuestra vivienda puede proporcionarnos. ¿Y qué o quién tiene la culpa de esto principalmente? Pueden ser varias las razones pero, sin duda, si hay algo que se echa irremediablemente de menos cuando estamos lejos de casa es el sofá, nuestro querido sofá. ¿Cómo podríamos vivir sin él?



Compañero inseparable de largas jornadas de relajación y descanso, el sofá es sinónimo de comodidad, de tiempo libre, de seguridad, de familiaridad... Por eso, desde aquí declaramos amantes del #sofing, y sabemos que tú también lo eres, y lo vas a saber en cuanto leas estos planazos:

- Manta, peli y sofá en una noche de pleno invierno, al resguardo del frío y de la lluvia.
- Largas tardes de domingo con la única compañía de nuestro sofá y nuestras series favoritas.
- Una cita romántica en la intimidad del hogar.
- Una jornada maratoniana con amigos de nuestra trilogía o saga preferida.

¿A qué os apetecería ahora mismo estar en medio de cualquiera de esos planes? ¿Qué sería de nosotros sin ellos y nuestro sofá? Por eso, es muy importante dar con el modelo perfecto, ese que se ajusta perfectamente a nuestro espacio y necesidades, y que no nos puede resultar más cómodo. Así, vamos a hacer un poco de  #sofing en busca del modelo ideal, valorando diferentes opciones, empezando por algo fundamental, la tapicería: 

1. Sofás de piel. Son probablemente los modelos más resistentes y duraderos. Se trata de un material muy fácil de limpiar y mantener, pues con un simple trapo podremos retirar las manchas y el polvo. En cuanto a la estética, aportan un toque elegante y sofisticado a cualquier estancia. Además, podemos combinar la piel con otros acabados, como la madera o el metal, para acertar con todo tipo de estilos. 



2. Sofás de tela (algodón, hilo...). Entre sus ventajas se encuentra la mayor variedad en cuanto a tonalidades, acabados... Por su parte, suelen ser tejidos mucho más suaves, y son ideales para todas las estaciones del año. El principal problema es que se ensucian con facilidad, aunque algunos son desenfundables, por lo que se pueden meter en la lavadora. 



3. Sofás con tejidos sintéticos, ya sean de piel sintética, acrílico, poliéster... Suelen más fáciles de mantener que los de algodón, y son más suaves y económicos que los de cuero, por lo que son una opción muy demandada. 



En cuanto a la forma y el estilo, tendremos que ajustarnos a nuestras necesidades: cuántas personas somos en casa, el espacio disponible, el uso que le queremos dar... De esta forma, para familias amplias contamos con los sofás XXL, compuestos por rinconeras, chaise longue... Además, existen modelos muy prácticos que incluyen arcones para aportar espacio de almacenaje extra, así como diseños que se convierten en camas, ideales para cuando tenemos invitados. 



Por su parte, cuando el espacio es más limitado, podemos optar con sofás en L de menos plazas, sofás de dos o tres plazas con chaise longue... Este tipo de modelos también ofrecen la opción de arcón e, incluso, de convertirse en cama. Además, el complemento ideal de este tipo de modelos serán los pouf, que ocupan poco espacio pero pueden llegar a ser realmente confortables. 



Por último, en busca de la máxima comodidad encontramos los 'sofás relax', con respaldos y pies reclinables, sistemas monitorizados, funciones de masaje, brazos regulables... ¡No vamos a querer movernos de ahí! 

De este modo, a la hora de lanzarnos con el #sofing, estos es lo que debemos valorar: 

1. Con metro en mano, debemos tomar las medidas disponibles del salón y valorar las posibles posiciones, pues puede que una reestructuración de los muebles nos permita optar por un diseño más amplio y cómodo. Además, al medir debemos tener en cuenta el espacio extra que necesitaríamos en caso de optar por un modelo reclinable. 



2. A la hora de elegir el tipo de tejido, tendremos que valorar el uso que le vamos a dar, si se va a comer cerca de él, si hay mascotas en casa...

3. No debemos dudar en probar los distintos tipos de sofá, pues, al igual que ocurre con los colchones, las preferencias pueden cambiar mucho según la persona. En este punto será importante el relleno (plumón, semiplumón...). Además, debemos tener en cuenta la altura del sofá al sentarnos, así como la del reposabrazos.



4. ¿Qué pasa con los colores? Los sofás de tonos oscuros son más fáciles de mantener, pues disimulan mejor el desgaste, las manchas... Sin embargo, en salones pequeños, lo mejor es optar por tonalidades claras, que no saturen el espacio. En cualquier caso, lo mejor es decantarnos por colores lisos y neutros (gris, beige...). 

5. Por último, la comodidad no está reñida con el estilo, por lo que podemos encontrar sofás de diferentes acabados y diseños: líneas rectas para modelos modernos y contemporáneos, acabados curvos para diseños clásicos, estilo chester, sillón Luis XV... Además, no nos olvidemos de la importancia de los textiles, por lo que recurrid a los cojines para dar con el acabado perfecto.



¿Practicamos un poco de #sofing

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