Este verano ha sido uno de los más calurosos que se recuerda y es que el cambio climático cada vez se está haciendo más presente en el día a día, en forma de vaivenes meteorológicos a los que resulta difícil acostumbrarse.
A pesar de las altas temperaturas del inicio, el otoño empezaba su estación meteorológica el día 1 de septiembre, como algunos centros de enseñanza que preparaban sus carteles de bienvenida a un nuevo curso, sin restricciones, en medio de estos locos años 20.
Pero si algo marcará la actualidad del otoño este año es el ahorro energético. Si bien este concepto lleva en auge ya bastante tiempo por la necesidad de hacer un uso más responsable de la energía, hoy, por la actualidad del mundo, la urgencia apremia y el ahorro ha dejado de ser opcional.
Según los datos que maneja el Instituto de Diversificación Energética (IDAE), el consumo de calefacción en los hogares representa casi el 40% del consumo total de energía en el hogar a lo que habría que sumarle el 19% destinado al agua caliente sanitaria (ACS).
El confort en la vivienda es fundamental. Los hogares son los epicentros de la sociedad; el hogar es donde comienza el día y donde se acaba, donde tienen lugar las relaciones más estrechas y donde se producen los afectos. Es fundamental que se mantengan las condiciones ambientales idóneas para que la vida en familia pueda transcurrir normalmente y sin sobresaltos.
Este confort al que se quiere llegar no sólo se hace a través de los sistemas de calefacción, sino en la comprobación del buen aislamiento. ¿Qué sentido tendría tener la calefacción puesta si su calor acaba yéndose por la ventana?
Así como se purgan los radiadores, se debería también estudiar en qué estado están las ventanas con su aislamiento y poner remedio antes de la llegada del frío, aprovechando también los planes y ayudas a la rehabilitación que normalmente sacan las comunidades autónomas.
En este sentido, los puntos de contacto con el exterior son los que se tienen que vigilar, tanto los resquicios de la puerta de la calle para evitar que entre frío, como las ventanas por las que, además, también pueden colarse ruidos molestos.
Precisamente son estas las que concentran la mayor parte del derroche de calefacción. Si se cuenta con ventanas de calidad con vidrios CLIMALIT PLUS se puede llegar a conseguir reducir hasta un 70%* las pérdidas de calor, al mismo tiempo que se logra hacer un uso más eficiente de la energía transformándolo en ahorro también económico.
El doble acristalamiento de Aislamiento Térmico Reforzado (ATR) y Atenuación Acústica de las ventanas CLIMALIT PLUS, de Saint-Gobain GLASS, mejora más del doble las propiedades térmicas aislantes de un vidrio sencillo, proporcionando ese confort tan necesario en el hogar.
El uso de CLIMALIT PLUS con vidrios de ATR como PLANISTAR ONE, además hace que los ruidos de fuera no interrumpan la vida normal de la casa, más que necesario si se vive cerca de lugares muy transitados como colegios u hospitales, o en ciudades muy lluviosas.
En total, se estima que con esta solución de acristalamiento se puede conseguir ahorrar en calefacción hasta el 50%*, algo que no hay que obviar teniendo en cuenta los precios con los que se va a afrontar este invierno.
Con independencia del contexto nacional e internacional, la sociedad tiene que tener el firme compromiso de no despilfarrar los recursos, especialmente porque esto tiene un impacto sobre la contaminación atmosférica y el cambio climático.
Poner en marcha pequeños gestos y utilizar soluciones eficientes es la mejor fórmula para que desde el presente se pueda vislumbrar un futuro seguro y hacer de este un mundo mejor.
*Cálculos realizados con respecto a un doble acristalamiento simple (sin capa).
** Ahorros referidos al consumo de calefacción.