Una vez valorados los metros cuadrados del salón y barajadas algunas opciones (un modelo de dos plazas, de tres, con chaise longue o un sofá cama, si solemos tener visitas con frecuencia), llega el momento de elegir el color perfecto. Identificamos a grandes rasgos las dos tendencias más importantes y las ventajas y desventajas de cada una.
Sofás en tonos neutros, belleza atemporal
Comenzamos por la opción más clásica. Se trata de buscar un sofá que siempre esté de moda, del que nunca nos podamos cansar y que, incluso, resista a los cambios en nuestra decoración o forma de vida. Los colores más usados suelen ser toda la gama de beiges, grises y marrones. Si nuestra casa cuenta con pocos metros cuadrados es la mejor alternativa. Además, siempre podremos darle color con cojines de diferentes tonos y estampados o una alfombra más atrevida.
Si nos da un poco de miedo los sofás claros por las manchas, solo tenemos que elegir un modelo desenfundable o en polipiel. Contrariamente a lo que solemos pensar, son fáciles de mantener, limpios y muy resistentes al paso del tiempo.
La gran ventaja de esta opción es que vamos a poder variar nuestra decoración con relativa facilidad. Sobre todo, si acompañamos el sofá con una mesa blanca, muebles de madera y paredes neutras. Si os gusta cambiar de colores o adecuar la casa a cada estación, esta opción es ideal para vosotros.
Sofás de colores para una dosis de vitalidad
Si os gusta la decoración atrevida, de impacto y que nunca te deja indiferente, olvida los neutros y vamos a pasarnos a los colores vibrantes. Desde el rojo hasta el azul, pasando por toda la paleta de amarillos, verdes y rosas, no hay limites para dar vida a nuestro salón. Este tipo de sofás son muy arriesgados, pero si quedan bien dan muchísima personalidad a la casa. De hecho, podemos ir un paso más allá y elegirlos estampados o de terciopelo, una de las tendencias estrella de 2017. Si os parece muy arriesgado, siempre podemos dejar estos tonos para las butacas.
A grandes rasgos, buscaremos para acompañarlos mesas de cristal, alfombras grises o beiges, colores neutros... En definitiva, debemos tener en cuenta que el sofá es el punto de color y el protagonista. Ahora mismo, encontramos algunas tendencias como los tonos pastel, especialmente el rosa, que pueden quedar muy bien en casas nórdicas o shabby chic, y toda la paleta de azules, que combina con todos los estilos decorativos.
Esta tendencia normalmente, combina mejor en salones muy luminosos y amplios. ¿Ya os habéis decidido por el sofá de vuestros sueños? ¿Vais a comenzar a practicar el #sofing?