El granito es una roca ígnea de gran belleza, cuya composición básica es el cuarzo, feldespato y mica, que le confieren una dureza muy alta y una gran resistencia a la abrasión. Es además totalmente reciclable, ecológico y de fácil mantenimiento. Por eso es una estupenda alternativa para la superficie de trabajo de la cocina, que requiere un gran aguante al trato diario y un importante aliado al preparar la comida.
Pero las limitaciones estéticas del granito están en los colores y tonalidades que se pueden encontrar y que no siempre encajan en los diseños modernos y vanguardistas de muchas cocinas de la actualidad.
Es por ello que el éxito de las encimeras de cuarzo se basa en su gran variedad de colores y acabados que precisamente el granito no los puede ofrecer. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos por crear un producto artificial a partir de una mezcla de cuarzo puro, pigmentos y resinas con características similares o incluso superiores al granito natural, el punto débil de las encimeras de cuarzo es su menor resistencia al calor directo, aunque es de fácil solución si se utiliza, por ejemplo, una tabla de apoyo.
Así que el dilema es decidirse por el granito si el diseño es el adecuado y se valora más la funcionalidad o por el cuarzo si estamos dispuestos a sacrificar algo de comodidad en favor de la apariencia.
Cocinas de Georgie Awards.
En cuanto a materiales alternativos, las altas prestaciones de las relativamente nuevas encimeras de material porcelánico como Techlam y Neolith, las han convertido en un producto muy versátil con elevado rendimiento técnico y estético.
Estos porcelánicos no se manchan, no se rayan, resisten al calor y son aptos para el contacto directo con alimentos. La oferta de colores es más reducida y el acabado no es brillante y pulido como en el caso del cuarzo o granito, pero son una interesante opción.